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En sus albores, el smartwatch de la firma surcoreana exhibió estrechísimos vínculos con el híbrido Note 3. Más tarde, Samsung abrió el espectro a otros dispositivos Galaxy, los cuales también pasan a ser compatibles con el reloj inteligente. Entre diversos anuncios y la contratación del mismísimo Lionel Messi para promocionar el producto, se reportan 30 mil devoluciones en Best Buy. ¿Comprende el usuario de qué se trata verdaderamente este producto? ¿Samsung ha comunicado eficientemente su propuesta? ¿Qué hace y qué no hace Gear?

Cuando el paladín de la industria móvil (aquel puesto de privilegio es reflejado por los reportes que divulgan consultoras de renombre como IDC y Strategy Analytics) presentó recientemente Hennessy y Golden, una dupla de teléfonos con tapita, diseño en verdad arcaico para un sector que avanza hacia pantallas de generosas pulgadas, y ante las exiguas críticas en torno a aquellos lanzamientos; dije en “Samsung y la impunidad del mandamás” que el liderazgo propicia licencias e indulgencias. Aquellos aires de tolerancia se han derribado ante la confusa estrategia que la firma surcoreana emprende para una de sus nuevas apuestas en la industria: Galaxy Gear. Ahora sí, las voces críticas se multiplican y exigen megáfono para decir lo propio.

En este punto se torna necesario anotar algunas salvedades. A diferencia de los antes mencionados celulares clamshell, en primera instancia restringidos a mercados asiáticos, el reloj inteligente en cuestión dibuja un gesto global. Su presentación excedió los márgenes de una gacetilla y fue mostrado con bombos y platillos en IFA 2013, una de las ferias de mayor renombre en el calendario tecnológico. Además, ha asomado su rostro en un sector que está en boca de todos: la tecnología de vestir es protagonista de los titulares, un nuevo fetiche del mercado y también de la prensa. En este sentido, la universalidad y la difusión propician los ánimos críticos, siempre y cuando haya algo qué criticar. Y, hay que decirlo, Samsung ha entregado miel a las moscas: aunque joven, el historial de Galaxy Gear presenta zonas opacas. ¿Saben los usuarios para qué sirve realmente este reloj? Cuando lo descubren, ¿interesa la propuesta del dispositivo de muñeca?

David Pogue, columnista en The New York Times, dijo en “Un reloj que se hunde bajo sus características”: “Samsung no es la primera compañía que pone una computadora en tu muñeca. Han habido muchos esfuerzos tempranos: Pebble, Cookoo, Metawatch, Martian. Pero el mundo espera que Apple o Google o Samsung hagan un trabajo más coherente al envasar muchos componentes en un espacio minúsculo”. Más adelante, agregó: “Apple iWatch es sólo un rumor. Pero Galaxy Gear de Samsung está entre nosotros. Es ambicioso, impresionante, incluso asombroso. Pero no adornará las muñecas de las masas en el corto plazo”. La predicción de Pogue tiene asidero: la razón por la cual el smartwatch de los surcoreanos no se convertirá en un dispositivo laureado reside en su brutal dependencia. Gear es una segunda pantalla y, en tal sentido, sólo funciona como un asistente para un teléfono o una tableta.

La mentada presentación de Gear en IFA 2013 y las primeras publicidades del producto lo mostraban en inseparable hermandad con Galaxy Note 3, la tercera edición de la exitosa phablet de Samsung. Esta publicidad que tiene al mismísimo Lionel Messi como protagonista y este anuncio dan cuenta de ello. El signo “+” entre Note 3 y Gear hacía explícita la confraternidad. ¿Por qué cerrar el círculo? Aunque el promedio de pulgadas parecía simpático y hasta conveniente (las 5,7 de Note y las 1,63 de Gear podrían funcionar de maravilla actuando en conjunto), restringir las ventas del reloj inteligente a la cantidad de compradores de la tableta-smartphone aparecía como una estrategia al menos cuestionable. Samsung rectificó el camino: hacia fines de octubre (casi dos meses después de la presentación en IFA) el fabricante extendió la compatibilidad de Gear a más dispositivos de su catálogo. Además de Note 3, el smartwatch podrá interactuar con S3, S4, S4 mini, S4 Active, S4 Zoom, Mega 5.8 y Mega 6.3. De este modo, el equipo de muñeca se sube al carro del éxito que cosechan los equipos del catálogo Samsung, por caso, a las 40 millones de unidades vendidas por S4, según afirmó J.K. Shin, CEO de Samsung. Sin embargo, tal como afirma Pogue, “nunca funcionará con dispositivos de compañías rivales”.

Gear: Qué hace y qué no hace

Repasemos la ficha técnica de Gear: pantalla táctil de 1.63 pulgadas con resolución de 320 x 320 píxeles; procesador de 800MHz; RAM de 512MB; memoria interna de 4GB; cámara de 1.9 megapíxeles capaz de grabar video a 720p; además de grabadora de voz. Incluye podómetro y giroscopio; un par de micrófonos con cancelación de ruido y un altavoz. Conectividad bluetooth. Su batería promete hasta 25 horas de autonomía en uso y hasta 150 horas en reposo. Sus dimensiones se establecen en 36.8 x 56.6 x 11.1 milímetros; y su peso roza los 74 gramos.

Al ingresar en el sitio oficial del producto, resaltan a la vista una serie de slogans que, sospecho: a) Samsung no ha sabido transmitir; b) el público no ha comprendido plenamente. Algunos de los lemas anotados: “Regalale un Gear a tu smartphone” y “Gear, el mejor compañero de tu smartphone”. Así expresados, una conclusión aparece sin la necesidad de emprender un profundo análisis técnico: que Gear es una segunda pantalla, a fin de cuentas, un accesorio y no un dispositivo independiente.

Como cualquier reloj, Gear da la hora. Por supuesto, su oferta no se agota en esta característica. Una de sus funciones más promocionadas en la posibilidad de “llamar y responder” desde la muñeca. “Nunca más perderás una llamada por no escuchar tu smartphone o no encontrarlo”, publicita Samsung. También muestra los mensajes de texto recibidos en su breve pantalla. Añade además el sistema que la compañía denomina S Voice, un asistente verbal del estilo Siri o Google Now, el cual permite gestionar el calendario, dar marcha a llamadas, fijar la alarma o chequear mensajes mediante comandos orales, entre otras funciones. Además, la disponibilidad de una cámara en la muñeca propicia, según el fabricante, la posibilidad de “tomar rápidas instantáneas” y compartir el contenido en redes sociales; permite almacenar sólo cincuenta de ellas. Además, como se ha indicado más arriba, permite capturar videos a 720p, los cuales no pueden sobrepasar los 15 segundos de duración. Por otra parte, al igual que ocurre en un smartphone, es posible crear recordatorios o notas mediante la grabadora de voz, aunque la cercanía de este dispositivo promete convertir esta tarea en algo más sencillo que hacerlo en el dispositivo de más pulgadas y convirtiendo al usuario en una suerte de Maxwell Smart del siglo XXI. También permite encontrar el smartphone o tableta vinculado con una suerte de llamador; controlar el reproductor de música; y además puede correr algunas aplicaciones, aunque, según anota David Pogue en su repaso, aún no hay muchas que sean útiles en Gear. Sin embargo “hay una verdadera promesa en este terreno”, según el cronista de The New York Times. Imagino que las herramientas para fitness encontrarán una viña fértil en la muñeca de los usuarios.

Como se ha dicho, Galaxy Gear no puede actuar en forma separada. Para hacer su breve magia debe estar, indefectiblemente, sincronizado con alguno de los equipos del catálogo Samsung compatibles, antes repasados. Asimismo, su conectividad vía bluetooth requiere que los dispositivos vinculados se encuentren a una distancia no superior a los 7,5 metros. Gear no hace llamadas por su cuenta (no tiene su propia línea); no puede capturar imágenes de gran resolución; no permite almacenar grandes catálogos; y entrega avisos relativos al ingreso de un email aunque no puede mostrarlos en su pantalla.

Consultando los equipos compatibles de Gear en el sitio oficial del producto al momento de este repaso no figuran aquellos que Samsung ha anunciado hace más de un mes. Sospecho que tampoco figurarán cuando usted, lector, haga clic en el enlace indicado. Ocurre que la firma surcoreana, fabricante líder en el segmento móvil, no ha terminado de dar en la tecla con Gear.

Una muestra elocuente de ello: según ha reportado el sitio Geek.com, 30 por ciento de los compradores de Gear en Best Buy han devuelto el dispositivo a los pocos días de la compra. Samsung salió al cruce y dijo a la agencia de noticias Reuters que en los dos meses de recorrido de Gear han despachado 800 mil unidades a nivel global, cifra que, de ser certera, postularía a este producto como el más exitoso de su segmento. Sin embargo, sitios como The Verge anotaron la siguiente –y necesaria- salvedad: los envíos a las tiendas no pueden ser llanamente traducidos por ventas. Que Samsung haya enviado a los comercios 800 mil unidades de Gear, no significa que 800 mil usuarios porten el equipo en sus muñecas.

Desde Android Central opinaron que aunque la pantalla de Gear es buena, “la información que presenta es pobre”. En el sitio Engadget criticaron la desorganización de sus notificaciones. Andrew Hoyle, de CNET, consideró que Gear cuenta con potencial aunque no es tan inteligente como se esperaba. Christina Warre, en Mashable, ha dicho con tino que el dispositivo carece de un propósito claro. “Galaxy Gear ofrece el rendimiento de un prototipo. No es un producto listo para salir al mercado. Será mejor que ahorren su dinero para una opción menos costosa o para el posible sucesor de Gear que, esperamos, incluya una mejor batería”, dijo ING.

“Por ahora, la demanda de los consumidores es muy débil en comparación con cualquier otro aparato móvil. Sigue siendo un producto de nicho y sólo una porción muy pequeña de consumidores reemplazarán su smartphone por un smartwatch en los próximos cinco años”, dijo Anette Zimmermann, analista de Gartner, a la agencia de noticias AFP. “Nadie comprará este reloj, y nadie debería hacerlo”, afirma Pogue.

Particularmente creo que Gear forma parte de un proceso en el que Samsung desea adelantarse a sus competidores y que, en la vorágine de la carrera, ha olvidado ciertos cuidados. Lo mismo ha ocurrido con Galaxy Round, un smartphone con pantalla curva que más tarde, desde la propia firma surcoreana, han indicado como un “equipo de prueba”. Sin embargo, allí están en el mercado mostrando el documento que lleva la firma del líder.

fuente: dattamagazine.com